Sube los documentos de una causa y consúltala en lenguaje normal. Vigía lee todo y te contesta en segundos — y siempre te muestra de qué documento y qué página salió la respuesta.
Cada causa son decenas de escritos, resoluciones y anexos. Encontrar el dato exacto cuesta tiempo — y ese tiempo lo pagas tú o tu cliente.
Para responder algo simple — en qué va, qué se resolvió, qué plazo corre — hay que abrir y hojear todo de nuevo.
Lo que se pasa por alto en un expediente largo se transforma en un plazo vencido. Y eso es responsabilidad tuya.
Cuando llega una causa nueva o cubres a un colega, entender el historial completo es medio día perdido.
Arrastras los PDF del expediente — escritos, resoluciones, peritajes. Vigía los lee enteros.
Como le preguntarías a un procurador de confianza. Sin comandos ni formularios.
Cada respuesta trae el documento y la foja de donde salió. Un clic y ves el original. Confías porque compruebas.
El gran temor con la IA en derecho es que se invente una cita, un artículo o un fallo. Vigía está hecho al revés: solo responde con lo que está en tus documentos, y te muestra dónde. Si algo no está en el expediente, te lo dice — no lo rellena.
Tú sigues siendo el abogado. Vigía es el procurador incansable que ya leyó todo y te ahorra el bucear.
Quiero afinar Vigía con estudios de verdad antes de abrirlo. Te propongo un piloto: montamos tu expediente, lo usas dos semanas, y me dices sin filtro si te sirve.
Respóndeme y coordinamos. Si te sirve, vemos el plan — sin compromiso ahora.